La mañana que mi sobrino vio su primera ballena
Llevé a mi sobrino Mateo a ver ballenas por su séptimo cumpleaños. Llevaba meses hablando de ballenas, dibujándolas en el cole, viendo documentales de David Attenborough en bucle. Yo estaba nervioso, no por las ballenas (con la tasa de avistamiento del 95% de Tenerife, eso es lo más fácil), sino por la logística. ¿Se aburriría? ¿Se marearía? ¿Le daría miedo cuando el barco se moviera? Reservamos el catamarán de las 9 desde Puerto Colón, y a los veinte minutos de salir del puerto encontramos un grupo de delfines mulares cabalgando la estela del barco. Mateo estaba en la barandilla, señalando, haciéndole preguntas al biólogo marino que yo no sabía responder. Dos horas después derivábamos junto a una familia de calderones, y Mateo estaba tumbado en cubierta, barbilla en las manos, observando una cría que emergía al lado de su madre. No se movió en diez minutos. Ese tipo de momento se lo merece cualquier familia, y todo depende de elegir el barco adecuado.
Catamarán vs. Lancha Rápida — ¿Qué es mejor para los niños?
La respuesta corta: un catamarán, casi siempre. Estas son las razones.
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La estabilidad cuenta. El diseño de dos cascos de un catamarán corta el oleaje del Atlántico en vez de balancearse con él. Los niños propensos al mareo (y muchos adultos también) se sienten bastante más cómodos en un catamarán que en cualquier barco de un solo casco. La cubierta es plana, ancha y lo bastante estable para que los niños pequeños caminen sin tropezar. En una Whale watching RIB, incluso los niños mayores van agarrados todo el rato.
Espacio para moverse. Los catamaranes tienen zonas de asientos con sombra, cabinas interiores y cubiertas abiertas donde los niños pueden moverse. De proa a la barra, a la cubierta superior, sin estar atados a un asiento. Una lancha rápida tiene un banco y una cuerda de sujeción. Son dos horas sentado y quieto, algo difícil de pedirle a un niño de seis años.
Aseo a bordo. Esto es en lo que nadie piensa hasta que hace falta. Todos los catamaranes tienen aseo. La mayoría de lanchas rápidas, no. Cuando a tu hijo de cuatro años le entran ganas de repente, un catamarán convierte un desastre potencial en una simple visita al baño.
Edades mínimas. Los catamaranes suelen aceptar todas las edades, incluidos bebés. Los operadores de lanchas rápidas normalmente ponen una edad mínima de 6 u 8 años. Algunos catamaranes premium permiten que los niños menores de 3 años vayan gratis.
La excepción de la lancha rápida: Si tienes adolescentes (12+) que valoran la aventura por encima de la comodidad, una lancha rápida puede ser un recuerdo imborrable. La velocidad, las salpicaduras, la altura del agua con las ballenas, eso se queda grabado. Pero para familias con niños menores de 10, el catamarán es la opción correcta.
Recomendaciones por edad
Bebés y niños pequeños (0–3 años)
Quedaos con los catamaranes más grandes. El catamarán familiar de avistamiento (la opción económica) acepta bebés gratis. Llevad un portabebés en vez de carrito (hay escalones a bordo) y sentaos en la zona de sombra de cubierta. El ruido del motor y el viento son llevaderos, pero llevad protección auditiva si vuestro hijo es sensible al ruido. Limitad la salida a 2–3 horas como máximo, más tiempo y la novedad pierde su gracia.
Una mañana caminé por el sendero de Chamorga a El Draguillo en Anaga. La niebla era tan densa que apenas veía a diez metros. De repente, el viento empujó las nubes y apareció la costa norte, con el Atlántico rompiendo contra los acantilados. Me quedé parado un buen rato. Esos momentos son los que hacen que merezca la pena madrugar.
Niños pequeños (4–7 años)
Esta es la franja ideal para el avistamiento. Los niños de esta edad son lo bastante mayores para seguir instrucciones y lo bastante pequeños para quedarse sinceramente fascinados cuando emerge una ballena. El catamarán premium con hidrófono es excelente a esta edad, el micrófono submarino permite a los niños oír los chasquidos y silbidos de los calderones, lo que mantiene su atención mucho más tiempo que solo mirar la superficie del agua. Reservad la salida matinal (9:00), cuando el mar está más calmado y los niños más frescos.
Niños mayores y adolescentes (8–15 años)
Si vuestros hijos son curiosos, el catamarán con biólogo marino es ideal. Los comentarios son educativos sin ser aburridos, y el hidrófono convierte la salida en una clase de ciencias naturales. Para adolescentes que quieran más acción, la lancha rápida para grupos pequeños es una opción, pero comprobad la edad mínima con el operador (normalmente 8, algunos piden 12). La combinación avistamiento más snorkel es otra opción potente para esta franja de edad, dos actividades en una misma salida.
Qué llevar para los niños
- Chaquetas cortaviento: La brisa atlántica en el mar es fría, incluso en días soleados. Una chaqueta cortaviento o un forro polar es esencial, también en julio y agosto. He visto niños con quemaduras de sol tiritando porque nadie había metido una chaqueta.
- Protector solar (FPS 50+): El reflejo del agua duplica la exposición UV. El índice UV de Tenerife alcanza 11+ en verano. Aplicadlo antes de embarcar y reponedlo durante la salida.
- Gafas de sol y gorra: El reflejo es intenso, y los ojos de los niños son más sensibles que los de los adultos. Una cinta para las gafas es recomendable, las cosas se caen por la borda.
- Pastillas contra el mareo: Consultad a vuestro farmacéutico por pastillas para el mareo infantil. Tomadlas 30 minutos antes de zarpar. Incluso en un catamarán estable, el oleaje del Atlántico puede afectar a niños que nunca han ido en barco.
- Aperitivos y agua: La mayoría de barcos dan bebidas, pero unos snacks conocidos para los niños pequeños salvan la situación cuando se impacientan. Llevad una botella de agua reutilizable.
- Prismáticos: Unos prismáticos baratos para niños transforman la salida. En vez de esperar a que las ballenas emerjan cerca del barco, los niños pueden escrutar el horizonte y localizar delfines por su cuenta.
- Ropa de recambio: Las salpicaduras pasan, también en catamaranes. Una camiseta seca para la vuelta marca la diferencia entre un niño contento y uno descontento.
Seguridad en el agua — Lo que los padres tenéis que saber
Los operadores de avistamiento de Tenerife están regulados por el Gobierno de Canarias, y los estándares de seguridad son altos. Los chalecos salvavidas son obligatorios para niños en la mayoría de barcos, y la tripulación ayuda a colocarlos bien. Esto es lo que le digo a cualquier padre o madre:
- Informad a los niños antes de embarcar. Explicadles que deben quedarse sentados cuando el barco navega, usar la barandilla al caminar por cubierta y no asomarse nunca por la borda.
- Elegid un barco con zonas de sombra. El sol canario no perdona, y en el agua no hay dónde resguardarse. Un catamarán con cubierta techada o cabina interior ofrece un refugio.
- Sentaos en el centro del barco. El centro es la parte más estable de cualquier embarcación. En un catamarán, la zona central de asientos es la que menos se mueve.
- Atentos a los signos de mareo. Piel pálida, silencio o ganas de tumbarse son señales tempranas. Llevad bolsas para el mareo (preguntad a la tripulación al embarcar) e id al centro del barco o a la zona de sombra. El aire fresco y un punto fijo en el horizonte ayudan.
- Bebed suficiente agua. La combinación de sol, viento y aire marino deshidrata a los niños más rápido de lo que esperáis. Animadlos a beber agua con regularidad, aunque no tengan sed.
Galería de fotos
Las mejores excursiones para familias, Comparativa
Catamarán Premium de Avistamiento con Hidrófono
Mejor opción para niños curiosos a partir de 4 ⚠ Solo 40 plazas por salidaMi recomendación principal para familias con niños a partir de 4 años. El catamarán es más pequeño (máx. 40 pasajeros), lo que significa menos aglomeración y más espacio para los niños. El biólogo marino da comentarios apasionantes para las mentes jóvenes, y el hidrófono es un éxito asegurado con los niños, oír los chasquidos y silbidos de los calderones bajo el agua convierte la salida de simple avistamiento en una verdadera exploración. La excursión hace una parada en una cala apartada para nadar, donde los niños pueden soltar energía. La salida matinal (9:00) es ideal para familias.
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