Guía de Senderismo

Macizo de Anaga: el bosque prehistórico de Tenerife

Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde 2015. Barrancos de 600 m de profundidad, árboles tapizados de musgo, bosques de niebla. A 30 minutos de La Laguna.

Una mañana caminé por el sendero de Chamorga a El Draguillo en Anaga. La niebla era tan densa que apenas veía a diez metros. De repente, el viento empujó las nubes y apareció la costa norte, con el Atlántico rompiendo contra los acantilados. Me quedé parado un buen rato. Esos momentos son los que hacen que merezca la pena madrugar. Empecemos →

Por qué Anaga es distinto a todo

Crecí en La Laguna, a quince minutos del inicio de los senderos de Anaga. Mi abuelo me llevaba antes del amanecer, cuando la niebla se posaba en los valles y los laureles parecían respirar. Habré recorrido estos caminos trescientas veces. Y cada vez que entro en el monteverde me pasa lo mismo: esto no es una ruta de senderismo. Es un paseo dentro de una cápsula del tiempo.

Te recomiendo reservar el Senderismo por el Macizo de Anaga, bosques de laurisilva.

El macizo de Anaga fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2015, pero eso es papeleo. Lo que importa es el bosque en sí — un ecosistema de laurisilva más antiguo que el Mediterráneo. Los árboles están forrados de musgo, el aire huele a tierra húmeda y eucalipto, y la luz se cuela entre el dosel como si estuvieras bajo el agua. Parece sacado de una película de Miyazaki. He visto a senderistas pararse a mitad del camino y decir: «Esto no puede ser real».

Pero la realidad es que Anaga también tiene trampa. El microclima aquí es duro. En cuestión de minutos se te cierra una niebla espesa con llovizna, aunque en la costa sur estén a treinta grados. Cada año se pierde gente porque subestima la capa de nubes. A mí me ha tocado sacar a más de un turista desorientado cerca de El Pijaral, tiritando en camiseta porque pensaban que con una «isla soleada» bastaba.

Por eso he escrito esta guía. No para venderte un cuento. Para contarte exactamente qué esperar, qué rutas merecen la pena y cómo acceder de verdad al bosque de niebla que has visto en las fotos.

La ruta que salvó el viaje

Cuando vienen amigos de la Península, siempre los llevo a la ruta guiada por Anaga que incluye la gestión del permiso de El Pijaral. El sistema de permisos es un dolor de cabeza — solo veinticinco personas al día, y hay que solicitarlo presencialmente en la oficina del Parque Rural de Anaga, en San Andrés. La mayoría de los turistas no lo saben. Llegan al inicio del sendero, se encuentran la verja cerrada y tienen que dar media vuelta. El año pasado reservé esta excursión para mi prima y el guía se encargó del permiso, del aparcamiento y hasta llevaba chubasqueros de sobra. Le salvó el viaje. La excursión sale a las ocho de la mañana desde La Laguna, así que estás en el sendero antes de que lleguen los autocares. Esa es la clave.

Tour experience

El Barranco de Masca no es para senderistas principiantes. He visto a gente con problemas de rodilla sufrir cada paso del descenso de 600 metros. Evite esta ruta si tiene molestias en las articulaciones. Hay mejores opciones para todos los niveles, como el Sendero de los Sentidos en Anaga o el Paisaje Lunar en Vilaflor.

Ruta guiada por Anaga desde La Laguna

Máx. 8 personas. Grupo reducido con transporte, guía local y picnic. Bosque de laurisilva denso + vistas abiertas a la costa norte. Incluye la gestión del permiso de El Pijaral.

desde 49 €5 h
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Las mejores rutas, ruta por ruta

Sendero de los Sentidos (1,5 km, 45 min)

La opción más sencilla y la que recomiendo para empezar. Es un recorrido circular corto junto al centro de visitantes de Cruz del Carmen, con pasarela de madera y paneles que te invitan a tocar el musgo, oler las hojas de laurel y escuchar los pájaros. Perfecto para familias con niños pequeños o si solo dispones de una mañana. Es llano, accesible y gratuito, sin necesidad de permiso. En días de niebla es cuando más merece la pena: el bosque se vuelve denso, cercano, y los helechos brillan con la humedad.

Recuerdo una mañana de noviembre con una viajera que vino sola desde Berlín. Paramos en un claro donde la niebla se había abierto y se veía el valle de Afur entero. Se le saltaron las lágrimas. No porque el paisaje fuese sobrecogedor — detesto esa palabra — sino porque dijo que era como meterse dentro de un recuerdo de la infancia que no sabía que tenía. Eso hace Anaga: se salta la parte racional del cerebro y te toca por dentro.

Chamorga → Roque Bermejo / Faro de Anaga (7 km, 4–5 h ida y vuelta)

La ruta costera clásica del macizo. Se sale del pueblo de Chamorga y se desciende hasta la playa de Roque Bermejo, donde está el faro. Por el camino pasas entre dragos centenarios, laderas abancaladas que aún cultivan los vecinos y vistas abiertas del Atlántico. La bajada es cómoda pero la subida de vuelta tiene cuatrocientos metros de desnivel y se hace larga. Calcula entre cuatro y cinco horas en total, con parada para comer en la playa. El agua está fría — el Atlántico no se anda con tonterías — pero el chapuzón después del esfuerzo sienta de lujo. Lleva calzado con buen agarre: los últimos tramos antes de la playa son de piedra suelta y resbalan.

Sendero El Pijaral / PR-TF 5 (10 km, 4–5 h ida y vuelta)

Esta es la ruta que sale en todas las fotos. El túnel de vegetación con el dosel cerrado, los troncos tapizados de musgo verde intenso, la niebla flotando entre los árboles. El PR-TF 5 atraviesa la parte más densa del bosque de laurisilva, desde Chamorga hasta el Roque de los Pinos. El sendero es estrecho, a menudo embarrado, y las raíces forman escalones naturales. En un día despejado, desde el mirador del Roque de los Pinos se ve toda la costa norte. Pero ojo: «día despejado» en Anaga es poco frecuente. Yo he hecho esta ruta con niebla cerrada y el bosque está incluso más vivo cuando no ves a veinte metros.

Top-rated tour experience

El problema es el permiso. Solo se autorizan veinticinco personas al día. Hay que pedirlo en persona en la oficina del Parque Rural de Anaga, en San Andrés, de lunes a viernes de nueve a dos. Lleva el pasaporte o el DNI. Si no quieres complicarte, reserva una ruta guiada que lo incluya — te ahorras el desplazamiento a la oficina y el riesgo de quedarte sin plaza. Sin permiso no entras: hay una verja cerrada en el acceso y se aplican sanciones.

Playa de Benijo desde El Draguillo (4 km bajada, 2–3 h ida y vuelta)

Si buscas algo más tranquilo, esta es mi ruta personal. Se baja desde el caserío de El Draguillo hasta una playa de arena negra con unos roques enormes que parecen dedos de piedra saliendo del mar. La mayoría de la gente se queda en el mirador de arriba, hace la foto y se va. No bajan el sendero. Yo he estado un sábado por la tarde completamente solo en la playa. El contraste entre el verde de las montañas y el negro de la arena es de lo más llamativo que tiene la isla. El camino es empinado y tiene tramos de tierra suelta — calzado de montaña obligatorio. Y atención con la marea: consulta las tablas antes de bajar porque con marea alta la playa casi desaparece.

Ruta de costa hasta Playa de Benijo con guía

Grupo reducido. Incluye picnic con queso canario y mojo. El guía conoce los horarios de marea para bajar con seguridad.

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Lo que de verdad me sorprendió de Anaga

Dos cosas. La primera, el aparcamiento. El parking de Cruz del Carmen tiene unas treinta plazas. Un sábado a las nueve de la mañana ya está lleno. La gente aparca en los arcenes, bloquea el paso de la guagua y la Guardia Civil multa. Lo he visto pasar decenas de veces. Mi consejo: llega antes de las ocho o utiliza el transporte público desde La Laguna.

La segunda, la niebla no es solo una molestia climática — es un problema de navegación. He visto a excursionistas con GPS en el móvil perderse porque la capa de nubes interfiere con la señal. Los senderos están bien marcados con franjas amarillas y blancas, pero con niebla densa te saltas un desvío sin darte cuenta. Yo siempre llevo un mapa físico y un silbato. Sí, un silbato. Si te desorientas, quédate quieto y silba. El sonido rebota entre los árboles y se oye a bastante distancia.

También me sorprende, cada año, la diferencia de temperatura. Anaga va de los doscientos a los mil metros de altitud. En un día de febrero con veintidós grados en la costa, en el bosque estás a doce con sensación térmica de menos. He visto gente en pantalón corto y chanclas. No aguantan ni una hora.

Consejos de Alejandro Vega para acertar

Para más consejos de senderismo en la isla, consulta mi guía general de senderismo. Y si también vas al Teide, mira la guía del Parque Nacional del Teide con lo del teleférico y los permisos de cumbre.

Lo que me habría gustado saber antes

Llevo recorriendo Anaga toda la vida y todavía meto la pata. Esto es lo que me habría gustado que me contaran:

Logística para visitar Anaga

Llegar a Anaga desde el sur de la isla te lleva una hora y media. La carretera TF-12 que cruza el macizo es estrecha, con curvas cerradas y túneles de una sola dirección. Si te mareas en el coche, lleva pastillas o siéntate delante. Las guaguas 077, 076 y 074 salen desde la estación de La Laguna y te dejan en los principales puntos de inicio de las rutas, pero el horario es limitado (una cada dos o tres horas) y la última vuelta sale a las cinco de la tarde. Mi recomendación: alquila un coche pequeño — los Fiat 500 son populares aquí por lo estrechas que son las carreteras de la zona.

El tiempo en Anaga es impredecible incluso cuando el resto de la isla está despejado. Los vientos alisios empujan las nubes contra las montañas y crean un microclima de bosque nuboso. He llegado con sol radiante en La Laguna y me he encontrado con niebla espesa en el Mirador de Jardina quince minutos después. Lleva siempre una chaqueta impermeable aunque el pronóstico diga sol. Las rutas se vuelven resbaladizas con la humedad y los escalones del Sendero de los Sentidos pueden estar peligrosos después de la lluvia.

Cuándo ir

La mejor época para Anaga es de abril a junio, cuando los laureles están en su máximo verdor y las temperaturas son suaves (18–22 °C). Septiembre y octubre también son buenos, con menos niebla matutina. Julio y agosto son cálidos pero soportables porque el bosque da sombra — al revés que el Teide, donde el sol a 3.500 metros es implacable. Enero y febrero son los meses más húmedos: los senderos pueden estar embarrados y algunas rutas secundarias se cierran por desprendimientos. Si vienes en invierno, consulta el estado de las rutas en la página del Cabildo antes de salir.

Preguntas frecuentes

¿Necesito permiso para hacer senderismo en Anaga?

Depende de la ruta. La mayoría de senderos en el macizo de Anaga son de acceso libre y gratuito: el Sendero de los Sentidos, Chamorga–Roque Bermejo y el camino a Playa de Benijo no requieren permiso. La restricción importante está en el Sendero El Pijaral, limitado a veinticinco personas al día. El permiso es gratuito pero hay que solicitarlo presencialmente en la oficina del Parque Rural de Anaga, en San Andrés, de lunes a viernes de nueve a dos. Lleva el pasaporte o el DNI.

¿Cómo se llega a Anaga desde Santa Cruz?

Coges la TF-12 desde La Laguna en dirección a Cruz del Carmen. Son unos treinta minutos en coche. También hay guaguas (línea 947) desde la estación de La Laguna hasta Cruz del Carmen, pero la frecuencia es baja — apenas unas pocas al día. Si no alquilas coche, lo más práctico es reservar una ruta guiada con transporte incluido.

¿Cuál es la mejor ruta para principiantes?

El Sendero de los Sentidos, sin duda. Sale del centro de visitantes de Cruz del Carmen y es un recorrido circular de un kilómetro y medio con pasarela de mader a y paneles interpretativos. Es llano, accesible para sillas de ruedas en el primer tramo y te da una muestra del bosque de laurisilva sin desniveles. Ideal para familias con niños o para quien quiera una toma de contacto sin exigencia física.

¿Es seguro hacer senderismo en solitario en Anaga?

Sí, pero con precaución. Los senderos están bien señalizados con marcas amarillas y blancas, aunque con niebla densa la visibilidad puede reducirse a casi cero. Siempre llevo mapa físico, silbato y frontal. Avisa a alguien de tu ruta y la hora prevista de regreso. No dependas del móvil: la cobertura es irregular en los barrancos y la niebla afecta a la señal del GPS.

¿Qué ropa y calzado necesito para Anaga?

Capas, siempre. Camiseta interior transpirable, forro polar y chaqueta impermeable. Calzado con buen agarre, preferiblemente botas de montaña para las rutas largas. Los senderos están húmedos y embarrados casi todo el año por la humedad constante del monteverde. Evita el algodón: se empapa y mantiene el frío. Un chubasquero en la mochila no es opcional, ni siquiera en agosto.

¿Cuál es la mejor época del año para visitar Anaga?

El otoño tardío, de noviembre a enero, ofrece la niebla más densa y el musgo más verde. La primavera, de marzo a mayo, trae flores silvestres y temperaturas más suaves. El verano es más seco y el bosque pierde algo de atmósfera, aunque la sombra de los árboles lo hace más llevadero que otras zonas de la isla. Evita agosto si no te gustan las aglomeraciones.

Actualizado: Junio 2026

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